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Hágase tu voluntad

Hace tiempo que estudio los mecanismos que el cuerpo humano emplea para enfrentarse a eventos adversos en la infancia. Las denominadas Experiencias Adversas Infantiles (EAI). Autores de gran prestigio como Judith Herman y Van der Kolk han realizado profundas reflexiones en torno al Maltrato Infantil y su influencia en la edad adulta. Coinciden en que el Maltrato Infantil siempre se cobra un precio, indistintamente de la raza o la cultura. La paga del pecado es la muerte.


El pecado se cobra vidas numerosas cada día desde lo oculto. En biología hay un término denominado “biology embedment”. El cuerpo se embarga a sí mismo la salud y el bienestar para luchar contra una amenaza invisible. Hay una situación invisible arraigada bajo la piel. Una “hidden situation”. Se ve que en inglés todo suena más real, “threat”, “mechanism”, “privation”, “traume”. Sin embargo, es la misma basura. No hay una novedad empírica, solo un mecanismo biológico hacia la muerte (McEwen, 2012).


Pero ¿quién te libra de la amenaza? Alguien que está por encima de ti y de la amenaza. Alguien con poder. Alguien con poderío. Si depende de ti no te salvarías porque biológicamente estamos hechos para sobrevivir, aunque los métodos sean nocivos. No los ves, pero lo que te puede salvar te puede matar. Hoy día se ha puesto de moda el cortisol, pero el cortisol es como hablar de marcas de balones en medio de un partido. El partido que se disputa en tu interior es lo que más apremia.


Yo me veo a mí el primero de todos luchando con esta cizaña. La memoria, la razón, la voluntad, el entendimiento (potencias del alma), pueden verse arrastradas al fango si no son iluminadas por la fe. Porque “la gracia no anula la naturaleza”, pero la ayuda. Sin gracia no existiría naturaleza, de ahí la importancia de “conocerse”, y el conocerse es solo posible en Dios. La Teología y la ciencia deben ser inseparables y no coexistir la una sin la otra. La ciencia revela el estado de las cosas, y Dios las ilumina y sana, si han de ser sanadas.


Que Jesús haya pasado los síntomas intensos del maltrato (sudar gotas de sangre), bajo una amenaza extrema, lo une para siempre a los niños secuestrados, violados y atormentados en todos los rincones del mundo. Porque Él es vulnerable y está en manos de lo peor. No hay excusas para no amarle.


Así mismo, su cuerpo mortal se defendió, pero obedeció a Dios hasta la sepultura, contrariando a la naturaleza que dicta luchar o huir en momentos de amenaza y desolación. El hombre real es el que da la vida a pesar del dolor y la amenaza. Con el miedo. Con el horror. El hombre real afronta su destino y no se deja embaucar por un sueño.


Tú, Señor, me enseñas que en la derrota hay esperanza, que la lucha está ganada si obedezco a Dios aún con gotas de sangre. Tú me enseñas que, a pesar de mi genealogía o biología, tu Misericordia dicta el camino de la auténtica paz y realización personal. No hay embargos tan grandes que puedan arrebatar una vida que desea a Dios, que cumple su vocación en Dios, que, en definitiva, imita a Dios hecho carne.


Que la fe dirija tu vida, y no al revés. Y con Dios y la Virgen digamos “Hágase tu voluntad”.

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